El novato del trading

El novato del trading

agosto 18, 2020 Relatos de trading Todas las categorias 0

EL NOVATO DEL TRADING

Javier tenía treinta y siete años y su plan de vida estaba oxidándose poco a poco.

Vender seguros se había convertido en algo pesado, al borde del hastío; sin embargo, el gerente Muñoz no atendía a tales cuestiones y cada mes le pedía no menos de quince nuevas pólizas o cualquier tipo de bonificación se esfumaría como lo hacían de su cuenta los doscientos ochenta euros de cuota mensual del coche nuevo.

Aquel Audi era bonito, sí, pero en cuatro años había tenido ya tres averías y si sumamos que iba siempre en metro al trabajo, esos miles de euros habían sido un gasto un tanto innecesario.

Todo había sido idea de Victoria, ella no reparaba mucho en gastos y si su amiga Almudena se había comprado un coche nuevo, ella tenía que tenerlo también, en lo posible más caro, sin importar prestaciones, motor, capacidad de maletero, etc.

-Éste me gusta- dijo en el concesionario.

- ¿Este? ¿Estás segura amor? El Peugeot que habíamos visto parece mas grande y es bastante más barato- se aventuró a ilustrar con un leve movimiento de manos.

-Éste- sentencio ella.

Al salir del concesionario Javier sintió un poco de náuseas y recordó que este mes la bonificación estaba lejos. ¿A cuánto estará la tierra de Neptuno? – pensó.

Así había pasado el último lustro de Javier, intentando contentar a Victoria y al señor Muñoz. Rara vez alguno de ellos le devolvía una sonrisa.

Su iniciación en el trading fue un tanto casual. Un martes, sobre las siete de la tarde, el señor Muñoz se acercó a su escritorio.

-Vente Javier, hablemos en mi oficina- ordenó

Javier se levantó timorato visualizando al instante todo el contenido de la reunión.

Al entrar a la oficina del señor Muñoz observo, como esperaba, el informe de resultados y sus respectivos gráficos de colores principalmente rojos.

-Siéntate.

Los demás compañeros lo observaban por detrás de mampara, alguno esbozo una pícara sonrisa.

-Como ya sabes Javier los resultados estos dos últimos meses no han sido los deseados- comentó con voz ceremonial mientras acercaba unos papeles para que Javier observe-, fíjate.

-Señor Muñoz, el mes pasado me quedé a solo una póliza de llegar al objetivo y este mes aún quedan diez días.

-No quiero excusas Javier. Ya sabes cómo es la gerencia. Solo comentarte que la empresa está acortando gastos y quieren que todos los trabajadores sean rentables. ¿Entiendes lo que digo?

-Si señor Muñoz.

Javier frunció un poco el ceño y abandonó la sala en silencio.

Pasaron unos minutos y retomó sus labores. Llamó a la señora Díez.

-Te he dicho que ya no me llames más. ¡Me cago en tu puta madre cabronazo!

-Señora Díez usted me… - intentó responder, pero la señora Díez ya había cortado.

Compungido, miró en la agenda y, efectivamente, confirmó que la señora Díez, jornadas atrás, había manifestado su intención de contratar la póliza familiar.

Buscó en sus bolsillos y sacó un pitillo. Y fue ahí, mientras cerraba la ficha de la amable señora, vio por primera vez la palabra Forex. Un banner, dentro de su página de email, le invitaba a formar parte.

La imagen de un joven guapo, sonriente y con un brillo que sulfuraba éxito le invitaba a formar parte de un gran negocio mientras sostenía un gran fajo de billetes de quinientos euros.

El texto decía: “Invierta en Forex y conviértase en un trader profesional. Su libertad económica con un simple clic”.

Abandonó el pitillo sobre la mesa e hizo clic. Otra ventana ahora comentaba que invertir en materias primas y criptomonedas era el futuro de las inversiones y que FOREXMASTERS le enseñaría todos los misterios de este rentable mercado.

Llenó el formulario, puso su nombre, email, país y teléfono. Luego fue al baño y bajó a fumar.

Al día siguiente, apretado entre toda la gente del metro, recordó la charla que tuvo con Gustavo, cuñado de Victoria.

- Con esto de la crisis- decía el cuñado-, en unos años esteremos todos sin trabajo. Hay que echar a todos estos políticos.

-Deberíamos- coincidió Javier.

- Uno trabajando sesenta horas a la semana para pagar impuestos y multas. Joder…

- Al menos tenemos trabajo.

- ¿Trabajo? Esto es ser gilipollas, no trabajador. Hay que hacer como Felipe.

- ¿Felipe? - repitió Javier.

-Si el marido de Julieta. Estuvo en mi casamiento, uno de gafas con cara de tonto.

-Ah, sí. - recordó asintiendo. - ¿Qué hace Felipe?

-Hace unas semanas me explico. No entendí muy bien, pero al parecer invierte en algo que se llama multicoin o supercoin. Algo así, no recuerdo bien

- ¿Bitcoins?

-Eso, eso.

- ¿Y bien?

-Pues que el tío compró eso por internet y pegó un pelotazo, renuncio y ahora vive de eso. Me explicó, pero no entendí muy bien, yo no soy de números. Según el, solo le dedica una o dos horas al día gana más que antes.

-Joder con el tonto.

Ambos rieron y luego cambiaron de tema.

EL NOVATO DEL TRADING PARTE 2

Si el puede yo también puedo.

Javier, mientras llegaba a la estación de su trabajo, pensó: si ese chaval le gana a esto yo también podré, ¿tendré que llamar yo o me llamarán ellos?

No fue hasta la tarde cuando llamaron desde un numero extranjero.

-Hola señor Javier se saluda Sofía Vergara de Forexmasters- saludó con voz dulce.

-Hola.

-Hemos visto que ha solicitado información para aprender a invertir en los mercados financieros. ¿Es correcto?

-Si, ayer me registré.

-Muy bien. Cuénteme un poco. ¿usted tiene experiencia en los mercados, sabe cómo funciona?

-Un poco he escuchado, pero no he invertido, no.

-Muy bien. ¿A qué se dedica Javier?

-Venta de seguros- respondió luego de unos segundos.

-Perfecto Javier. Con nosotros usted podrá invertir en acciones, materias primas, divisas y criptomonedas.

Una vez que usted haga su primer deposito le asignaremos un asesor financiero que primero le ensañara cómo funciona el sistema y a como realizar un buen análisis de mercado para luego asesorarle con el correr del tiempo en donde y cuando invertir. ¿De acuerdo?

-Ok. ¿Pero esto es seguro? ¿Cómo sé que voy a ganar? ¿Cuánto se puede ganar?

-Nuestros clientes siempre ganan Javier. - La voz de Sofia cada vez era más dulce.

– Es muy seguro, porque nuestros asesores, que tienen más de quince años de experiencia en los mercados le estarán ayudando y guiando en todo momento. Depende las operaciones que realice podrá estar ganando de un veinte a un treinta por ciento mensual. ¿De acuerdo? ¿Está frente al ordenador Javier?

-Si, estoy.

Pensó en preguntar más cosas, pero doscientos cincuenta euros no era gran cosa y no quería decirle que no a Sofía. Introdujo la url, la página parecía bastante serie y fácil de usar. Sacó la tarjeta y depositó. Ahora solo quedaba subir unos documentos y esperar a que lo llame el asesor.

l día siguiente el asesor llamó.

-Hola Javier ¿Qué tal? Soy Juan Pérez tu nuevo asesor. ¿Qué tal como estas? – preguntó

enérgico.

-Muy bien, currando un poco.

- ¿Quieres que llame en otro momento?

-No, está bien ahora.

Javier ojeó la oficina. El señor Muñoz no estaba.

Juan Pérez hizo una breve presentación en donde explicaba a Javier que este era el mercado más rentable del mundo y que él a pesar de su juventud era un experto conocedor de todas las triquiñuelas de este negocio. Javier asentía al otro lado del teléfono.

Hablaron un poco sobre el análisis técnico y el fundamental, de como un gráfico reflejaba la actualidad de una cotización, como los patrones se iban cumpliendo con distintos indicadores y de cómo las noticias económicas impactaban en los precios globales.

Javier se interesó y creyó entender la base del sistema. No era tan difícil, si sube compro, si baja vendo. Finalmente, Juan le recomendó abrir una operación pequeña con el eurodólar.

- ¿No le pondremos límite de pérdida Juan? - preguntó Javier antes de finalizar con tono galante.

-Veo que aprendes rápido. No en este caso no, es una operación a favor de la tendencia y

trabajamos solo con límite de ganancia a punto corto. Estamos en un punto pivote.

-De acuerdo. - aceptó Javier finalmente temeroso de aportar un comentario no acertado.

Se saludaron y quedaron para hablar dentro de poco.

Javier quedó entusiasmado y durante toda la tarde, mientras hablaba con potenciales clientes, observaba como la operación de eurodólar subía y bajaba oscilando entre el menos diez y los seis euros aproximadamente.

Supo de inmediato que esto le gustaría.

La segunda llamada de Juan Pérez fue el día siguiente.

-Hola Javier. ¿Cómo estamos?

-Muy bien, hemos ganado ocho euros.

-Si, así es. El día de ayer te envié unas guías en formato pdf para que puedas ir leyendo.

-Si, he visto. Gracias. - dijo mientras observaba al señor muñoz pulular entre los escritorios

continuos.

- ¿Estás contento verdad? – preguntó, y sin que Javier pueda responder continuó. - El motivo

de mi llamada el día de hoy es porque este viernes son las nóminas no agrícolas. ¿Sabes qué es

eso Javier?

-No.

-Es el dato de empleo más importante de la economía americana en donde siempre

encontramos altas volatilidades. Podremos generar ganancias muy importantes. Es a las

catorce treinta.

-Bueno, podré pedir un descanso, no hay problema.

-Muy bien. ¿Podemos entrar con quince mil euros Javier?

- ¿Cómo? - preguntó atragantándose con la saliva.

-Si. Quince mil euros sería la cifra adecuada. Además, te daríamos una bonificación del treinta

por ciento, ósea unos cinco mil más para poder generar altas rentabilidades.

-No, no. - respondió tímidamente. – Yo recién arranco, me estás hablando de una cantidad

alta.

-Depende como se mire Javier. Tengo clientes que trabajan con más de un millón de euros.

¿No te gustaría ganar ocho mil en vez de ocho euros?

-Le verdad que sí. Pero no tengo esa cantidad ahora.

-Así es el negocio Javier. Yo tengo más de doscientos clientes, debo darle prioridad a los

clientes que manejan más cantidad. Si no llegas a los quince mil, míratelo e intentamos entrar

con algo, pero no menos de cinco mil.

-Entonces. ¿si no pongo ese dinero no podrás asesorarme?

-Si Javier, podré. Pero estaremos limitados. Muy limitados.

Javier guardo silencio unos segundos. Finalmente dijo:

-Lo pienso y te digo algo.

Cortó. Una ola de amargura corrió por su estómago. Pensó en retirar el dinero, pero una llamada de un cliente molesto hizo que olvidara de momento el asunto. Al final de la tarde escribió un email a Juan indicando que por ahora continuaría con un pequeño capital.

Pasaron unos días. El viernes por la mañana, un email corporativo de Forexmasters le recordób el evento.

Nóminas no agrícolas norteamericanas. Capitalice su cuenta, obtenga un bonus y rentabilice al máximo su inversión. Estas palabras acompañadas unas bellas imágenes del tío Sam embellecían el mensaje.

Pues bien, ya estaba listo para comenzar en la cuenta real. ¿Cuándo dinero dispondría para esto? ¿Debería comentárselo a Victoria? Ella nunca le consultaba cuando decidía comprarse un bolso nuevo. Se conectó y depositó mil euros con su tarjeta de crédito. Al rato lo llamó Juan Pérez.

- ¡Hey Javier! ¿Cómo estamos? - saludo eufóricamente.

-Bien.

-He visto que has depositado mil euros.

-Si, voy a probar una estrategia que llevo días mirando en la demo.

- ¿Sabías que si depositas mil euros más te damos cuarenta por ciento de bono?

-No. ¿Y no puedes darme un bono por los mil que acabo de depositar? – inquirió Javier un poco molesto. La voz de Juan tenía algo que no le acababa de convencer.

-No, es a partir de dos mil Javier. ¡Anímate hombre! El mercado está increíblemente atractivo.

-Justo a partir de dos mil, mala suerte la mía. Luego te mando un correo en todo caso. Estoy un poco ocupado. Un saludo. - sentenció sin dejar que su asesor pudiese despedirse.

Se quedó solo frente al ordenador. Mil euros no era tanto, hizo cálculos, su cuenta quedaría en poco más de tres mil y con eso tendría para “divertirse” un largo tiempo. Otros mil fueron a las cuentas de Forexmasters.

Al llegar a casa Victoria le preguntó por ese gasto desconocido.

-No te preocupes, es un nuevo proyecto que estoy comenzando. - explicó.

-Ah. ¿Y este mes cómo vas? Ya llevas dos meses sin cobrar comisiones.

-Si amor, ya se. Voy comenzando.

-Me gustaría ir a Grecia este verano.

Javier subió el volumen del televisor y siguió mirando el futbol. Estaba entusiasmado, mañana comenzaría a operar.

Estuvo todo el día con un ojo en los seguros y el otro en los mercados. El señor Muñoz estaba de baja médica por lo que nadie “le tocaría los huevos” durante la jornada. Esperó pacientemente hasta el cierre norteamericano y aplicó la operación.

Compra de WTI, veinte barriles. Ganado, noventa euros. Mariposas revolotearon en su estómago.

Segunda jornada: setenta euros. Tercera Jornada: ciento ocho. Cuarta jornada: operación pendiente hasta día siguiente y posteriores cuarenta euros.

Javier no podía creerlo, empezaba a sentir que esto no era tan difícil como lo pintaban y que el era más que apto para la tarea.

Solicitó retiro de capital de doscientos cincuenta euros. A los quince minutos llamó Juan Pérez. Esta vez su voz no era muy alegre, más bien desilusionada.

- ¿Por qué retiras Javier?

-Porqué gané y quiero retirar.

Juan se mantuvo en silencio unos segundos.

- ¿Pero sabes que el mercado está en un momento ideal? - prosiguió

-Si, me comentaste el otro día.

- ¿Y por qué retiras entonces?

- ¿No puedo acaso? - inquirió.

-Si, pero…

-Te escribo luego Juan.

Luego de cortar decidió solo atendería a Juan solo cuando sea estrictamente necesario.

El retiro llegó a los dos días. El negoció era ya tangible, podría pagar una cuota del Audi, y si continuaba la tendencia pronto mandaría al señor Muñoz a tomar por culo.

La vida en la oficina se volvía cada vez más monótona y otro mes estuvo sin cobrar comisiones. Su estrategia del petróleo continuó dando frutos. La idea de una inversión mayor fue tomando fuerzas con el correr de los días. Llamó a su banco, pidió un préstamo de quince mil euros.

Esta vez fue precavido. Pidió un bono. Transfirió el dinero a una cuenta extraña ubicada en Lituania. Juan le dio cinco mil euros de bonificación.

La transferencia demoró unos días en llegar, pero la alegría de Javier fue inmensa al ver que su cuenta era de casi veinticinco mil euros. Ahora sí, nada podía pararlo.

Comenzó suave buscando unos cien o doscientos euros diarios y fue bien. Continúo operando con el petróleo y también realizó alguna operación pequeña con el Ibex 35, utilizando la misma estrategia del WTI, pero con el cierre europeo.

Pasado un mes la cuenta rondaba los treinta mil euros. Javier había decidido ir dejando los seguros y dedicarse de lleno al trading, tendría más dinero, más tiempo para pasar con Victoria y trabajaría para el mismo sin señores Muñoz que le importunasen.

Ese martes, sobre la tarde realizó la compra de Petróleo con cincuenta barriles mas de lo habitual, el análisis técnico así lo invitaba. Llamo a Victoria.

EL NOVATO DEL TRADING PARTE 3

El despertar del sueño.

-Hola amor.

-Hola.

-Mañana quiero que vayamos a comer. Hay un restaurante muy bonito que quiero que vayamos.

-Oh, que sorpresa.

-Quiero contarte algo.

- ¿Qué?

-Mañana lo vemos. Te dejo.

Terminó de mandar unos mails y observó la operación de petróleo. Ya iba ganando unos ciento cincuenta euros. Cerró el ordenador y se fue.

Hacía meses que no iban juntos a almorzar. Victoria estaba hermosa, elegante de ocasión con un largo vestido negro. Javier pidió carne con la botella de vino más cara.

-Amor. Voy a dejar los seguros.

- ¿Cómo? - inquirió ella preocupada.

-Si, ahora soy un trader y lo voy a hacer profesionalmente.

- ¿Trader?

-Inversor de bolsa.

-Mmm… ¿Estás seguro?

-Por supuesto, en menos de dos meses te regalaré el Mercedes que tanto te gusta.

La mirada de Victoria se iluminó y decidió no preguntar mucho sobre el asunto.

Trajeron el pan y los cubiertos.

-Por cierto. ¿Has visto que Estados Unidos hoy por la mañana invadió Turkmenistán?

-No había escuchado, no. Estos yanquis siempre invadiendo a todo dios.

El móvil de Javier sonó. Era el teléfono de Forexmasters. No atendió, el teléfono insistió unas dos veces más, pero continuó ignorado.

Comieron afablemente, hablando sobre los planes de futuro y de lo felices que serían.

Una vez de vuelta a la oficina Javier abrió su cuenta. ¡Estaba en 0! Una nausea profunda subió desde su estómago hasta el esófago.

Apretó F5 varias veces para refrescar la página, pero la cuenta continuaba en 0. ¿Cómo podía ser? Miró las cotizaciones y efectivamente su cuenta había reventado.

Con la declaración de guerra el petróleo bajo de golpe unos quince dólares por barril, vaciando la cuenta de Javier, para luego volver a su precio inicial y superarlo por casi unos diez dólares arriba. Sus ojos se llenaron de lágrimas; todo se volvió gris.

Forexmasters llamó de nuevo. Era Juan Pérez.

-Hola Javier. ¡Has perdido todo!

-Si… creo que sí. - se animó a decir con la voz rota.

-Si Javier, no eres el único. Nadie esperaba la invasión norteamericana, fue algo inesperado. Pero no te preocupes. Si depositas diez mil euros más…

Javier cortó la comunicación y se largó a llorar.

A día de hoy, el noob sigue vendiendo seguros, sus resultados son mediocres pero suficientes, obedece a rajatabla al señor Muñoz y ahorra centavo a centavo para pagar sus deudas y comprar el Mercedes último modelo que Victoria quiere.

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